La Red de Bibliotecas Públicas de la Comunidad de Madrid

 

Lugares de emoción, centros de encuentro, símbolos de cultura. Esto son las bibliotecas, todas, sin excepción. Instituciones que hay que cuidar por encima de excesos, recortes, certezas o devaneos. Botín y riqueza de una sociedad civilizada y avanzada que quiere aprender, disfrutar… compartir.
Y la máxima representación de ello son las bibliotecas públicas, que, afortunadamente, conozco muy bien desde hace algo más de diez años. En este caso, la Red de Bibliotecas Públicas de la Comunidad de Madrid, dependiente de la Subdirección General del Libro, enmarcada a su vez dentro de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura, que está compuesta por 15 bibliotecas públicas –dentro del área de Madrid capital–, en un sistema bibliotecario, cuanto menos, peculiar, al convivir en la ciudad con la red de bibliotecas municipales –otras 32–, con la que se ha llegado en los últimos años a acuerdos para centralizar el carné, el catálogo y otros servicios de atención al usuario. Tal y como reza la ley de bibliotecas de la Comunidad de Madrid 10/1989 de 5 de octubre en su artículo 15, pertenecen al sistema bibliotecario de la Comunidad de Madrid,

• Las Bibliotecas de titularidad de la Comunidad de Madrid.
• Las Bibliotecas de titularidad estatal gestionadas por la Comunidad de Madrid (Biblioteca Manuel Alvar)
• Las demás Bibliotecas que se integren en el sistema por medio de convenios, en las condiciones que estos establezcan. (ejemplo: las bibliotecas de los municipios de la Comunidad)

En la web de las Bibliotecas Públicas se afirma que “A través de una red de lectura pública, las Bibliotecas Públicas de Madrid facilitan los recursos informativos y los servicios necesarios para satisfacer las necesidades de información, formación, entretenimiento y ocio de los ciudadanos”. Y este es el gran quid de la cuestión.

¿Qué ofrecen?

 

Numerosos y variados son los servicios que ofrecen las bibliotecas de la Red de la Comunidad de Madrid. Desde solicitar y obtener el carné de socio hasta disfrutar de las ventajas que ello otorga como son la inscripción y participación en actividades de todo tipo (talleres de lectura y escritura, préstamo de documentos, utilización de la plataforma de libros electrónicos eBiblio, servicio wifi e internet…), pasando por la consulta en el catálogo regional, la ampliación de horario para estudiar en periodo de exámenes o la asistencia a los ciclos de cine que se programan trimestralmente. Oferta amplia, poliédrica y gratuita para todo tipo de públicos, en edificios acogedores y con horarios amplios, incluidos los fines de semana.

– Solicitar el carné: se puede realizar en cualquiera de las bibliotecas públicas, en la Biblioteca Regional, en Bibliobuses o de forma telemática. La versión móvil del catálogo para smartphones es una fórmula muy cómoda y ágil, ya que se puede descargar la imagen del código de barras del carné en el dispositivo, y no depender de una tarjeta plastificada más en nuestras carteras o bolsillos.
Según los propios datos de la Subdirección General del Libro el número de socios a finales de 2018 superaba los 2.000.000.

– Préstamo de libros, música, cine, revistas, servicio eBiblio…Si se está en posesión del citado carné se puede acceder a todos estos servicios. También en este sentido, los datos son muy positivos, ya que en 2018 se realizaron más de 6.000.000 de préstamos.

– Acceso WiFi e Internet. A través de los terminales situados en cada biblioteca, los usuarios podrán disfrutar del servicio de Internet, además de aprovecharse de una red WiFi gratuita para sus propios dispositivos en todas las áreas a la que se accede con el número de usuario y la contraseña privada.

– Telebiblioteca. Este servicio está destinado a mayores de 70 años o con discapacidad del 33% o superior. Se solicitan los materiales a través del 012 y un servicio de mensajería tramita con la biblioteca de referencia el préstamo y la devolución de los mismos. Es una fórmula valorada muy positivamente por los ciudadanos que la utilizan.

– Préstamo intercentros e interbibliotecario. La primera opción es un tipo de préstamo que se realiza entre bibliotecas y centros de lectura pública cuando un usuario lo solicita desde el centro que más le convenga, y allí se lo hacen llegar a través de una empresa de mensajería. En el segundo caso, se produce el préstamo entre bibliotecas de distintas redes que, en el caso de la Comunidad de Madrid, está coordinado por la Biblioteca Regional, alma mater del sistema bibliotecario madrileño.

– Actividades (talleres, encuentros…). En el caso de los talleres, trimestralmente se abre un periodo de inscripción tanto para público adulto como infantil, siendo elaboradas unas listas en orden alfabético -la letra es sorteada públicamente– para garantizar el acceso en igualdad de condiciones a todos los usuarios inscritos. En esta línea cabe reseñar la sensación de que los ciudadanos están ávidos de conocimiento, de compartir y de entusiasmarse con un escritor que venga a impartir un taller de escritura o lectura, con un psicólogo que les hable de como gestionar las relaciones entre jóvenes y padres o con un científico que les muestre los caminos de lo desconocido. Pienso sinceramente que es una verdadera suerte poder contar con proyectos de mucha calidad y gratuitos, que aportan muchísimo a nuestras modernas sociedades del conocimiento. Otras actividades muy solicitadas y valoradas son los cuentacuentos, los ciclos de cine o conciertos, encuentros, charlas… que muestran esa idea de una biblioteca de puertas abiertas, receptora y divulgadora de conocimiento y humanismo y, porqué no, de humanidad. Los datos y las sensaciones vividas en primera persona confirman que estamos ante uno de los puntos clave en el funcionamiento presente y futuro de las bibliotecas, ya que se programaron hasta finales de 2018, aproximadamente, unas 26.000 actividades.

Los fondos

 

Es evidente que el fomento a la lectura es una de las piedras filosofales en las que se sustenta la existencia y desarrollo de las bibliotecas públicas y que ellas son un punto de entrada fundamental para el acceso y difusión de esta. El libro como centro de gravedad, como símbolo de aprendizaje y de conocimiento, como correa de distribución entre ciudadanos de toda índole. En este sentido, los fondos bibliográficos son, mayoritariamente, el eje principal de la colección (unos 8.000.000 de documentos en total). Entre ellos, un gran corpus narrativo de literatura nacional e internacional de primer nivel, un interesantísimo grupo de libros de materia que van desde la filosofía a la historia, pasando por la religión, la economía, la salud o el arte. Así como cómics, poesía, teatro, libros para jóvenes y, muy importante, unos fondos para público infantil, fundamentales para esa idea de promoción de la lectura y desarrollo intelectual entre los más pequeños, colecciones locales o europeas… Así mismo, no debemos olvidar que existen otros materiales como las colecciones de audiovisuales: los discos de música y los DVD’s (Cine y Documentales), claramente en fase descendente en su uso, tal y como se demuestra en las estadísticas anuales, pero que merecen tener siempre su lugar para un nicho de público que los reclama e idolatra. E importantes y selectivas las hemerotecas con los periódicos y revistas de mayor actualidad y las colecciones especializadas con materiales en otras lenguas, discapacidad…

Desde 2014, y recuerdo aquí con emoción las palabras de la zarzuela La Verbena de la Paloma de Tomás Bretón “los tiempos cambian que es una barbaridad”, debemos sumar a la oferta presencial el servicio de eBiblio Madrid, gestionado por la Unidad de Coordinación Técnica conjuntamente con las bibliotecas y que, piano piano, se ha asentado en el panorama de préstamo de libros, revistas, periódicos y películas en formato electrónico. Una auténtica joya que cada vez cobra más fuerza ganando más adeptos gracias a la incorporación de nuevos títulos, mejoras técnicas y cursos de formación o dudas de los usuarios que se resuelven diariamente in situ por parte de los bibliotecarios.

Los centros

 

Si juntamos los dos sistemas bibliotecarios, el municipal y el autonómico, en Madrid capital hay 48 bibliotecas. En algunos distritos como Arganzuela, Barajas, Moncloa-Aravaca o Villaverde la presencia es paupérrima con una sola biblioteca para dar servicio a miles de ciudadanos, mientras en otros distritos como Carabanchel hay tres (dos de ellas de ámbito municipal) en el radio de 4,5 Km o hasta un total de cuatro y cinco en Centro o Puente de Vallecas. ¿Hay carencias de bibliotecas? ¿Ha habido una buena o mala planificación? ¿Es necesaria más inversión pública en bibliotecas? ¿Es el sistema más óptimo el mantener dos sistemas bibliotecarios gestionados por dos administraciones en la misma ciudad? Luis Rosales (Carabanchel), Pedro Salinas (Centro), José Luis Sampedro (Chamberí), Ruiz Egea (Chamberí), Rafael Alberti (Fuencarral-El Pardo), Antonio Mingote (Latina), José Acuña (Aravaca-Moncloa), Miguel Hernandez (Puente de Vallecas), Elena Fortún (Retiro), Manuel Alvar (Salamanca), José Hierro (Usera), Luis Martín-Santos (Villa de Vallecas) o María Moliner (Villaverde) son algunas de las personalidades ilustres que dan nombre a las bibliotecas públicas de la red, que se completan con los centros de Moratalaz y Hortaleza. Creo que no me corresponde contestar ni debatir en este espacio a las dudas planteadas. ¡Lo dejo a modo de reflexión y de debate para los lectores!

Y el futuro ¿qué nos deparará?

 

La idea de una biblioteca de puertas hacia fuera cada día parece más evidente y desde los propios centros debemos apuntalarla aún más si cabe, sin miedos y sin reparos, si no queremos caer en el más recóndito olvido. El panorama cultural no ayuda en absoluto: a pesar de que Madrid mantiene unas optimistas cifras de lectores dentro de la media nacional, la sensación general no permite lanzar las campanas al vuelo. Parece claro que a la gente lo de leer no es lo más “in” y las películas y la música han buscado refugio en nuevas formas de visionado. Por eso, además de trabajar en el fomento de la lectura como eje vertebrador, es muy importante el fomento de las actividades, de las bibliotecas como centros para los ciudadanos, para compartir, para proponer, para experimentar. En un mundo cada vez más digitalizado y con más acceso a través de la web y los dispositivos móviles por parte de los ciudadanos, la gente tiene otros intereses, otras necesidades.

Esto es indudable. Pero eso no significa que deba empeorar el servicio o que se eliminen puestos de trabajo o que se compren menos libros, o que los edificios se mantengan cada vez en peores condiciones. Al contrario. Todo debe funcionar como un reloj para atraer y fidelizar a los usarixs, para darles cobijo cultural, para compartir con ellos un bien público tan preciado como este. Debemos utilizar los servicios digitales, claro que sí, pero sin olvidar la esencia de la biblioteca, de esa especie de ágora cultural en la que todxs caben. El Portal del Lector nos acerca los diferentes servicios y la información más destacada para conocer el mundo de las bibliotecas y todo lo relacionado con el mundo del libro en la Comunidad de Madrid, y debe simbolizar, junto a las redes sociales y el servicio eBiblio, una herramienta de comunicación fresca, dinámica y versátil para que permita acceder libre e interesadamente, sin ataduras burocráticas ni ideológicas.

Decía Fernando Juarez, bandera de la biblioteca de Muskiz, en una presentación de las Jornadas Bibliotecarias Escolares de Extremadura en 2012 que la verdadera red social de una biblioteca era el “día a día en el mostrador”… y no le falta razón. Muchos usuarios al acercarse a los profesionales bibliotecarios confiesan aquello de “como el libro en papel no hay nada”, “vuestra atención es magnífica” o “el concierto que habéis organizado ha sido maravilloso”: esas satisfacciones no te las da ningún ordenador, ni ningún Smartphone, ni ningún premio. Solo un usuario, un libro, un taller… un concierto pueden conseguir esto, pero ¡debemos seguir innovando, reinventándonos…creer!

*Un agradecimiento muy especial a la Subdirección General del Libro y, en especial, a su servicio de Divulgación por las fotografías que aparecen en este post.

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